En la vida empezamos a caminar desde que nacemos y nos encontramos al voltear a los lados con valles, pendientes, hermosos paisajes, pero no imaginamos encontrarnos con tormentas eléctricas, porque lo primero que vemos al inicio de nuestra vida, es ese brillo del sol, sentimos como sus rayos nos abrazan y lastiman nuestra retina con ese amor cálido y luminoso, vemos lo verdoso que está el pasto y ver como el rocío cae de las hojas de los arboles y errocionan la tierra humeda, con caricias de goteo, nuestra inocencia no logra divisar en esta apertura a la vida, las tormentas que se forman en el cielo, no nacemos con ese conocimiento y vamos por la vida, saludando a quien queramos por la vida y lo hacemos sin ninguna mala intención, damos lo mejor de nosotros, comprendemos que tenemos responsabilidades sobre nuestros actos y seguimos, intentamos cuidar nuestros corazones para no ser lastimados, logramos mantenernos a flote, nos vamos enterando de que el lodo no es un lugar seguro, por lo cual vamos tomando precauciones, pero de igual manera sabemos que una caída en el lodo, no nos causaría tanto dolor, y continuamos disfrutando de la alegría y toda la danza que la vida nos presenta. hasta que llega un momento, el cielo se oscurece, nubes oscuras, negras, con formas terroríficas se acercan, tomándonos por sorpresa y realmente no sabemos que hacer, si correr, o quedarnos allí, el viento empieza a rugir, la hojas de los arboles a caen, las ramas se desprenden, el pasto se ve atemorizado, el sol se esconde de nuestros ojos, y caen del cielo rafagas brillantes y sonidos ensordecedores, nadie nos había dicho de esto, pero sabemos que son TORMENTAS, nos enteramos por la manera en que nos asusta, desasosiega y dificulta nuestro estilo de vida común, haciendo que cambiemos nuestra forma de sentir, tomando decisiones a la ligera, porque el tiempo apremia y la vida es corta, ya con todo esto no sonreímos, pensamos que ya nada puede tener sentido, que lo que vimos al inicio de nuestra vida todo eso se desvaneció y que ya no puede ocurrir y la razón es que no tenemos el conocimiento o la experiencia de que las tormentas atacan fuerte, pero que no son para siempre, que el amanecer trae consigo esa paz y ese sosiego que la tormenta nos hace perder. Por lo tanto si tienes una tormenta en tu vida el dia de hoy, calma, se fuerte como roca, tienes ese potencial, no dejes que la tormenta te derrote, se fuerte y no tengas miedo, la valentía esta en tu sangre y tu te puedes levantar, por muy caído que estes, por que esa fuerza regeneradora no te abandona, si luchas y crees que todo puede cambiar. Hay muchas cosas que no son seguras en esta vida, lo único seguro es que todo cambia, pero debemos de ser flexibles, para que la tormenta no pueda dominarnos con esa malicia que lo caracteriza. La tormenta es para aprender que somos indestructibles, que mientras la tormenta se ocupe de oscurecer el lugar, que muestra mente se ocupe de iluminar nuestro corazón, sabiendo que el sol no alumbra, pero que sobre las nubes nos espera, para el rescate seguro.

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