Era como las 3 de la tarde, estaba soleado, el viento
corría entre las hojas de un árbol situado frente a la casa, no es para ser negativos,
sino que por simple cansancio, me animo a decir que era una tarde estresante, ya
que los berrinches de mi hijo e hija, me estaban haciendo sentirme impotente de seguir soportándolos,
ya que eran demasiados; son cosas que tal vez, conforme el tiempo pase las
tengamos que extrañar, pero vivir a
diario causan un cansancio emocional, ya que te frustras por ver a tu hijo,
teniendo estas actitudes que en cierta parte son desgastantes, ya que te bajan
el ánimo, porque rompen con la armonía; en gran parte era la cosa que me hacía sentirme más que estresado, esa tarde; pero en leve manera por separado habían circunstancias adversas que tenia que sufrir mas que la de los berrinches de mis hijo,
que ya sumadas hacían un peso muy grande en mi estado de ánimo, con esto no
digo que por tener una tarde de esta manera, hay que estresarse; sino que
simplemente hay momentos en los que uno baja la guardia y prefiere meterse debajo
de algo, porque siente la explosión del estrés y el desanimo ensordecedor de
las cosas negativas, que puedan presentarse en momentos grises de la vida, en
esa tarde yo me encontraba, muy frágil, ya que habían enfermedades,
comportamientos negativos de mis hijos, había también un sentimiento de poco
amor en mi vida, no porque el amor se hubiera peleado conmigo, sino que
simplemente yo había perdido el norte de las cosas, y me sentía muy vulnerable
por todo, y mientras me quebraba la cabeza, como hacer para que las cosas
cambiaran, los gritos, los berrinches y el calor de la tarde no me dejaban
concentrarme en ninguna cosa, estaba aturdido y simplemente quería salir
corriendo a respirar nuevos aires, pero era tal el estrés, que no me podía levantarme
del sillón en donde estaba. Pero no es
tan mal estar así, porque es una buena manera de comprender que siempre hay
curvas en los caminos, pero que eso no significa que nos tengamos que estrellar
frente a ellos, sino que es simplemente una buena forma de poder maniobrar y demostrar que el auto donde nos
transportamos tiene volante y que vengan cuantas curvas quieran, no nos
estrellaremos porque tenemos el volante a nuestro favor, el cual podremos
utilizar para poder virar y conducir con
seguridad a donde queramos ir; la vida es igual, tiene curvas, vicisitudes, pero
también tenemos una fortaleza interior, que nos puede servir de volante para
no salirnos del camino de la felicidad y eso se llama ACTITUD.
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